#Deportes #FC Cartagena #Opinión

OPINIÓN | El derbi que empezó a perderse en el fondo norte

El Cartagena–Real Murcia dejó una sensación incómoda en el Cartagonova: la de haber cedido demasiado antes incluso de que rodara el balón. El 0–1 final no fue fruto de un dominio arrollador del rival, pero sí de una diferencia clara en algo que pesa tanto como la calidad: la actitud competitiva.

El Real Murcia salió más metido en el partido, como si entendiera mejor que el derbi exige un extra desde el primer minuto. Los granas, curtidos en noches tensas como las vividas el año pasado ante el Hércules o el Nàstic, supieron activar ese gen competitivo que marca la frontera entre ganar y perder en Primera RFEF e hicieron 30 minutos muy serios que le bastaron para decidir el partido.

Mientras tanto, el Cartagena de Javi Rey saltó al césped con una prudencia que terminó siendo contraproducente. Querer evitar amarillas tempranas o excesos de tensión puede sonar sensato en otros contextos, pero en un derbi se convierte en concesión. Y el Murcia olió esa oportunidad desde el inicio.

El ambiente tampoco ayudó. La decisión de vender todo el fondo norte a la afición visitante —en aras de recaudar más— fue un error que se hizo evidente incluso antes del pitido inicial. Miles de murcianistas, formando un muro rojo detrás de la portería de Lucho González, generaron una presión extra justo en la zona donde el guardameta más sufre: los balones por alto.

Y el fútbol, tan honesto como cruel, no tardó en señalarlo.
Un córner mal defendido, una salida dubitativa de Lucho, Nacho que no defiende bien y Héctor Pérez firmó el 0–1. Minutos después, el propio Héctor estrelló otro remate en el palo, en una acción donde la portería pareció tragarse literalmente al portero colombiano. Y el propio Nacho defendiendo igual de mal que en el primer gol.

El Cartagena llegó tarde a la reacción y los minutos finales de partido sin profundidad, fueron un ejercicio de bombardeo de centros laterales que Gazzaniga y sus centrales solventaron con pasmosa facilidad.

Y es que, más allá de nombres, la clave estuvo en la gestión del contexto:
Colunga entendió cómo se juega un derbi; el equipo de Javi Rey, no tanto. El técnico del Murcia leyó mejor los tiempos y la tensión emocional del partido. En Primera RFEF, y más en un derbi regional, no basta con conocer la categoría: hay que competirla.

El Cartagena no fue inferior en fútbol, pero sí en intensidad, concentración y atrevimiento. Y en este tipo de partidos, eso pesa como un gol en contra.

El derbi se decidió en el área, sí…
pero empezó a perderse mucho antes, en un fondo norte que nunca debió teñirse de grana.

OPINIÓN | El derbi que empezó a perderse en el fondo norte

Este jueves se pone en marcha la