El Mar Menor muestra signos de recuperación tras la DANA Alice
El sistema de monitorización del proyecto BELICH, desarrollado por el Instituto Español de Oceanografía (IEO-CSIC) con la colaboración del CEBAS-CSIC, la Dirección General del Agua y Tragsatec, ha permitido seguir en tiempo real los efectos de la DANA Alice sobre el ecosistema del Mar Menor.
Los datos recogidos por boyas, sensores submarinos, análisis satelitales y modelos numéricos muestran que la laguna empieza a estabilizarse tras el episodio meteorológico, con varios indicadores que apuntan a una evolución positiva.
Entre los principales resultados, los científicos destacan la práctica desaparición de la bolsa anóxica (zona sin oxígeno) detectada en el sur del Mar Menor, que se mantuvo durante una semana y desapareció de forma repentina entre el 24 y el 25 de octubre. Este cambio estaría relacionado con los vientos de suroeste y un mayor intercambio de agua con el Mediterráneo a través de las golas.
Además, se ha observado una disminución de la estratificación del agua, es decir, una mejor mezcla entre capas superficiales y profundas, lo que favorece la oxigenación del ecosistema. También se registra una reducción general de la clorofila-a, indicador de la presencia de fitoplancton, aunque los valores en el centro y sur de la laguna siguen siendo altos y podrían limitar la llegada de luz al fondo marino.
Los resultados obtenidos concuerdan con las simulaciones del modelo hidrodinámico del proyecto, lo que refuerza la fiabilidad del sistema BELICH y su valor estratégico para la gestión ambiental del Mar Menor.
Desde el CSIC destacan que esta red de monitorización —la más avanzada hasta la fecha en el seguimiento de la laguna— permite reconstruir con precisión los eventos críticos y mejorar los modelos predictivos para la recuperación del ecosistema.
Los equipos del IEO-CSIC, CEBAS-CSIC y Tragsa seguirán trabajando de forma coordinada para evaluar la evolución del Mar Menor en los próximos días, aunque recuerdan que las conclusiones son provisionales y podrían ajustarse según las condiciones meteorológicas y oceanográficas.




























































































































































































































































































































































































































































































































































































































































































































































































