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Daniel Collado: “O se apuesta por vivienda habitual y menos burocracia o La Manga corre el riesgo de apagarse”

El vínculo de Daniel Collado con el litoral cartagenero no responde a una historia personal forjada exclusivamente desde la infancia, pero sí a una relación constante y profunda con el territorio. “Desde pequeño he pasado veranos enteros y también días de invierno en esta zona”, explica. Entre Playa Honda, Cabo de Palos y La Manga del Mar Menor, Collado fue construyendo un lazo que hoy forma parte de sus raíces familiares y emocionales. “Mi abuela paterna es de Cabo de Palos, así que esta relación ha nacido de manera totalmente natural”.

Desde su cercanía al ámbito empresarial, observa una transformación progresiva del territorio y destaca que “en los últimos años he notado una mayor unión entre los empresarios de la zona; hay mucha más comunicación y una clara voluntad de colaboración”. Además, subraya que “se percibe una ilusión creciente por crear proyectos no estacionales, algo que antes apenas se planteaba”, lo que refleja un cambio de mentalidad en el tejido económico local.

A pesar de esa evolución, considera que el potencial del litoral aún no se ha explotado por completo. “El clima, el entorno natural y la calidad de vida permiten apostar por experiencias durante todo el año. Se están dando pasos, pero aún falta ese impulso definitivo para consolidar la zona como un destino vivo los doce meses”, afirma.


Infraestructuras y vivienda, el gran desafío

El diagnóstico sobre La Manga es claro y directo: “La principal debilidad son sus infraestructuras”. Recuerda que fue un referente durante años, pero advierte de que “gran parte de lo que se construyó entonces no se ha mantenido ni adaptado a las necesidades actuales”, lo que se traduce en problemas de accesos, servicios obsoletos y falta de renovación que afectan tanto a residentes como a visitantes.

Sin embargo, para Collado el problema más estructural es la falta de población estable. “O se permite crear vivienda pensada para residencia habitual o la zona corre el riesgo de morir poco a poco”, señala, insistiendo en que la abundancia de segundas y terceras residencias frente a primeras viviendas impide generar comercio constante, servicios permanentes y un tejido social sólido. En sus palabras, “si no hay vecinos de primera vivienda, es muy difícil darle vida real durante todo el año”.

A esta situación se suma un entramado administrativo complejo. “No diría que exista falta de comunicación, pero hay un exceso de actores implicados”, explica en referencia a las distintas administraciones que intervienen, lo que provoca que “ese barullo administrativo haga que muchos trámites se eternicen”.


Cabo de Palos, esencia intacta

En contraste con otras zonas, defiende que Cabo de Palos conserva una identidad que muchos destinos mediterráneos han perdido. “Mantiene su carácter de pueblo marinero auténtico”, asegura. La riqueza submarina de la Reserva Marina de Cabo de Palos e Islas Hormigas, sus calas cristalinas y una gastronomía reconocida refuerzan ese atractivo diferencial. “Aquí se respira tranquilidad y una identidad local muy marcada”, resume.


Medidas urgentes y visión estratégica

Si tuviera capacidad de decisión inmediata, lo tiene claro: “Primero, una rehabilitación real de las infraestructuras básicas; segundo, facilitar la vivienda de primera residencia para atraer población estable; y tercero, simplificar la gestión administrativa”. Además, subraya el papel estratégico de la innovación, afirmando que “la digitalización es clave para gestionar mejor el destino y atraer nuevos perfiles como el teletrabajo”.

En materia medioambiental apuesta por el equilibrio y el sentido común: “Se puede proteger el entorno con lógica, no a base de prohibiciones. El problema no es desarrollar, el problema es la parálisis por exceso de burocracia”.


Unión empresarial, Junta Municipal y papel social

Sobre la relación entre empresarios, es contundente al asegurar que “está en su mejor momento; hay ayuda, colaboración y apoyo mutuo”, destacando el papel de ACE con José Espinosa al frente como elemento de unión y defensa tanto del empresariado como del vecino.

Respecto a la nueva Junta Municipal de La Manga, mantiene una postura prudente: “Es pronto para saberlo, el tiempo lo dirá. Hay que darle un voto de confianza”, aunque considera que, con un presupuesto cercano a los 200.000 euros, “si se gestiona bien, puede ser una herramienta real de gestión”.

Como responsable de Relaciones Institucionales de la Cofradía de Cabo de Palos, pone en valor el papel vertebrador de la Semana Santa, asegurando que “es la única fiesta que une a todo el litoral”, tanto por su impacto social como económico. El reto actual, explica, pasa por la modernización sin perder la esencia: “Somos conscientes del potencial que tenemos, una procesión única, con un entorno inmejorable y grandes profesionales en ella. Pronto anunciaremos proyectos importantes”.

También reivindica una mayor atención al sector pesquero, afirmando que “es un sector que merece respeto y ser escuchado. Hay que escuchar más a los profesionales del mar y menos a los activistas”.


Una mirada al futuro

De cara a la próxima década, imagina un litoral renovado y con vida estable durante todo el año. “Visualizo más vecinos viviendo todo el año, infraestructuras modernizadas y una economía con vida más allá del verano”, señala. Para lograrlo, insiste en que son necesarias decisiones firmes: “Menos burocracia, más inversión real y una apuesta clara por la residencia permanente”.

Su mensaje final es claro y directo: “Que las administraciones escuchen y dialoguen con los vecinos”, mientras que a los empresarios que dudan en invertir les lanza una invitación contundente: “Hay un potencial enorme y mucho margen de crecimiento. Que no tengan miedo en apostar por la zona”.

Daniel Collado: “O se apuesta por vivienda habitual y menos burocracia o La Manga corre el riesgo de apagarse”

23 de febrero de 1900: el primer