El abandono persistente y los últimos temporales agravan el deterioro de Las Amoladeras
El enclave arqueológico de Las Amoladeras, situado en la franja litoral que separa La Manga de Cabo de Palos, vuelve a ser objeto de críticas por el estado de abandono que presentan sus accesos y elementos informativos. Vecinos y visitantes alertan del progresivo deterioro del entorno, donde la falta de mantenimiento durante todo el año se ha visto agravada por los temporales de las últimas semanas.
Uno de los principales problemas detectados es el estado de los accesos al yacimiento y a la playa de Las Amoladeras. En varios puntos, ramas y arbustos invaden el camino hasta alcanzar el propio sendero de entrada, dificultando el paso. En uno de estos accesos, la vegetación ha tenido que ser precintada junto al Centro Comercial Las Amoladeras, evidenciando la ausencia de labores periódicas de limpieza y mantenimiento.

A esta situación se suma el deterioro de la señalización del enclave. Los paneles informativos presentan oxidación, desgaste por la exposición al sol y al viento, y pérdida de legibilidad en gran parte de los textos. Uno de los letreros, además, se encuentra derribado y visiblemente dañado, aparentemente tras ser vencido por el viento reciente, sin que hasta el momento haya sido repuesto.



Las Amoladeras constituye un enclave arqueológico de gran relevancia, con cinco yacimientos datados en torno al 2.700 a.C. que conservan restos de un poblado eneolítico de alto valor histórico. Parte de los materiales recuperados en excavaciones realizadas en los años ochenta se conservan actualmente en el Museo Arqueológico de Cartagena.

Expertos y colectivos ciudadanos llevan años reclamando medidas para su protección y puesta en valor, incluyendo la creación de un centro de interpretación, la recreación de una vivienda prehistórica y la organización de visitas guiadas con especialistas, especialmente titulados en Arqueología de la Universidad de Murcia.
Ya en 2015, el arqueólogo Javier García del Toro advertía públicamente del abandono del enclave de Las Amoladeras, una situación que, una década después, continúa prácticamente sin cambios. Las reclamaciones actuales insisten en la necesidad de actuar con urgencia para evitar que el deterioro acumulado y los efectos de los últimos temporales terminen afectando de forma irreversible a uno de los yacimientos prehistóricos más singulares del litoral murciano.






















































































































































































































































































































































































































































































































































































































































































































































































































































































