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«Ciudad flotel»: cuando La Manga soñó con ciudades y casas flotantes

Mucho antes de convertirse en el icono turístico que hoy conocemos, La Manga del Mar Menor estuvo a punto de protagonizar uno de los proyectos urbanísticos más futuristas de su tiempo. No fue una idea aislada ni pasajera: durante casi dos décadas, La Manga fue escenario de planes que pretendían llevar la vida sobre el agua a un nivel nunca visto en España.

Todo comenzó el 17 de septiembre de 1964. Aquel día se hizo pública una propuesta tan audaz como revolucionaria: la empresa Flotelmenor, propiedad de Tomás Maestre, proyectaba la construcción de casas o chalets flotantes que podrían instalarse directamente sobre las aguas que rodeaban La Manga. La tranquilidad del entorno lo permitía y la única incógnita era la profundidad.

Vivir sobre el agua se presentaba como la gran novedad de los meses siguientes. Se hablaba ya de un modelo residencial capaz de mantener la actividad en La Manga durante todo el año, rompiendo con la estacionalidad y adelantándose décadas a conceptos que hoy nos resultan familiares.

La Manga y la idea de una ciudad flotante

La ambición creció rápidamente. El 14 de mayo de 1967 se aprobó un proyecto aún más sorprendente: la construcción de una ciudad flotante en La Manga del Mar Menor. La urbanización ocuparía 500.000 metros cuadrados y se articularía mediante una red de canales que darían acceso directo a las viviendas.

Las edificaciones serían de una sola planta, rodeadas de vegetación y concebidas al estilo de los bungalows de Miami, trasladando a La Manga una estética internacional asociada al lujo, la modernidad y la vida junto al agua.

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La “ciudad flotel”: vivir, navegar y elegir paisaje

Lejos de abandonarse, la idea volvió a retomarse dos años después bajo una nueva denominación: la “ciudad flotel”. Esta vez, el proyecto proponía 50 apartamentos flotantes construidos en fibra de poliéster, con una característica insólita: podían navegar.

Estas viviendas tenían autonomía para recorrer más de 200 millas, alcanzar velocidades cercanas a los 30 nudos y desplazarse por el litoral en busca de las mejores zonas pesqueras o los paisajes más atractivos. La Manga ya no sería solo un lugar donde vivir, sino un punto de partida desde el que moverse libremente por el mar.

El último intento: un hotel flotante en La Manga

La idea resurgió por última vez en 1983, adaptándose a un nuevo contexto. En esta ocasión, el proyecto se transformó en un hotel flotante, promovido por Flotelmenor S.A., empresa creada expresamente por Tomás Maestre para llevarlo a cabo.

El hotel se proyectaba en terrenos de la Urbanización Hacienda de La Manga de San Javier, tal y como figura en los expedientes de la Jefatura Provincial de Puertos y Costas. Era el último intento por materializar un sueño que llevaba casi veinte años persiguiendo a La Manga.

El futuro que La Manga nunca llegó a ver

Ni las casas flotantes, ni la ciudad sobre el agua, ni el hotel navegable llegaron a construirse. Todos los proyectos quedaron sobre el papel, convertidos en una de las historias más desconocidas y fascinantes de La Manga.

Un lugar que, durante años, estuvo a punto de convertirse en referente mundial de arquitectura flotante, adelantándose décadas a su tiempo. Un futuro que nunca llegó a flotar… pero que sigue formando parte de la memoria de La Manga.