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Limpiar la ova no basta para salvar el Mar Menor

La presencia masiva de ova vuelve a afectar al Mar Menor, generando preocupación entre vecinos y visitantes del litoral. Este fenómeno, que no está relacionado con el reciente temporal, se produce durante todo el año y obliga a mantener brigadas permanentes de limpieza a lo largo de la costa.

La situación es visible en varios puntos de La Manga, como el kilómetro 0, donde la acumulación de esta materia orgánica ofrece una imagen muy deteriorada del entorno natural. En estas zonas, la presencia de ova convive diariamente con turistas que practican deportes náuticos en el Mar Menor, una estampa que evidencia el contraste entre la actividad turística y el deterioro ambiental. Escenas similares también pueden observarse en otros tramos como el kilómetro 12 (foto de portada).

Las administraciones destinan millones de euros anualmente a la retirada de la ova, considerada altamente perjudicial para el ecosistema del Mar Menor. Su acumulación provoca problemas ambientales como la disminución del oxígeno en el agua, afectando directamente a la flora y fauna marina.

Sin embargo, diversos colectivos y vecinos critican que, pese al elevado gasto en limpieza, no se esté actuando con la misma contundencia sobre el origen del problema. Diferentes estudios científicos apuntan a que la entrada masiva de nutrientes, especialmente nitratos procedentes de la actividad agrícola intensiva, es el principal factor que favorece la proliferación descontrolada de algas y materia orgánica. Aunque existen otros aportes contaminantes de origen urbano o industrial —como vertidos, residuos o restos de actividad náutica—, estos se consideran minoritarios frente al impacto del aporte agrícola.

Mientras siguen desarrollándose los trabajos de limpieza en todo el litoral, aumenta el debate sobre la urgencia de aplicar soluciones de fondo que ayuden a detener el deterioro de uno de los enclaves naturales más representativos de la Región de Murcia.