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Por fin brilla La Manga…

La recuperación de la iluminación en la entrada a La Manga llega tarde, muy tarde. Más de un año con una de las principales vías de acceso completamente a oscuras es el reflejo de una preocupante falta de prioridad en la gestión de lo público.

La conocida rotonda de las Dunas, punto clave entre Cabo de Palos y La Manga, ha sido durante meses un símbolo de abandono. No hablamos de un rincón olvidado, sino de un acceso estratégico, con tráfico constante y especialmente sensible en épocas como Semana Santa o verano. Que haya tenido que pasar tanto tiempo para solucionar algo tan básico como la iluminación resulta difícil de justificar.

Las advertencias estaban ahí. Vecinos denunciando inseguridad, partidos políticos como MC Cartagena y el PSOE señalando el problema de forma reiterada… pero la respuesta no llegaba. Y cuando lo hace, parece más fruto de la presión acumulada que de una gestión ágil y preventiva.

Ahora, con las farolas encendidas de nuevo, se recupera la normalidad y, sobre todo, la seguridad. Pero queda una sensación incómoda: ¿de verdad tiene que pasar más de un año para resolver algo así? Porque si esa es la velocidad de reacción, el problema no era solo la falta de luz, sino la falta de gestión.

Los vecinos, con razón, celebran la solución, pero también lanzan un mensaje claro: esto no puede volver a repetirse. En zonas tan transitadas y relevantes para el turismo y la vida local, la dejadez no debería tener cabida.

Por fin brilla La Manga…

Por fin vuelve la luz a la

Por fin brilla La Manga…

Por fin brilla La Manga…