Un día de San Nicolás muy especial
Este fin de semana, la comunidad ucraniana de Palma de Mallorca ha celebrado su particular día de San Nicolás, y yo he sido testigo de un recital de canciones y poemas que han culminado con una entrega de caramelos y bombones por parte del mismísimo santo de los niños.
Ver entrar a un grupo de pequeñines al son de una tierna canción navideña hasta crear con sus manos un corro de angelitos, me ha trasportado a un escenario de paz y armonía que tanto anhela el pueblo ucraniano y el mundo entero.
Los peques, en sus canciones y poemas, al ritmo de cascabeles, campanillas, panderetas, flautas dulces y un teclado, han pedido caramelos a San Nicolás y algo que para ellos es muy importante: que se acabe la guerra para que sus padres puedan regresar a casa.
En sus actuaciones no han faltado niños traviesos vestidos de angelitos, niños ataviados con camisas tradicionales ucranianas, algún mini Papa Noel, y una niña sonriente disfrazada de árbol de Navidad que ha pedido una fiesta llena de luz para que los árboles aburridos vuelvan a iluminarse.
Absolutamente todos han pedido algo a San Nicolás, pero también han cantado canciones de agradecimiento y oblación invitando a abrir puertas para dejar entrar a Jesús y agradecerle a Dios que nos haya enviado a su hijo para estar con nosotros.
En un momento de silencio absoluto comenzó a sonar la canción Shchedryk, un tema compuesto en 1916 por Mykola Leontovich como canción de Año Nuevo que narraba la llegada de una golondrina trayendo buenas noticias a una familia ucraniana. Esta melodía, que llegó a occidente con el nombre de Carol of the Bells, fue acompañada por nuestros niños protagonistas entre cascabeles, campanillas, panderetas y maracas que iban subiendo de volumen conforme aumentan siempre los anhelos de una paz duradera.
En un momento determinado, la tos de un bebé a mis espaldas me hizo girar la cabeza, y mi sonrisa fue correspondida por una sonrisa franca, limpia y hermosa, una sonrisa infantil y tierna que nadie debe ensuciar con lágrimas ni interrumpir por el ruido de la guerra.
Sonia Mª Saavedra de Santiago, abogada y escritora




























































































































































































































































































































































































































































































































































































