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Nadie quiere a La Manga en invierno

La Manga del Mar Menor vuelve a ser noticia. Y no por algo bueno.

Hace unos días se denunciaba públicamente el lamentable estado de la carretera de salida de La Manga, llena de baches, socavones y tramos peligrosos que llevan meses sin una solución real. Pero por si fuera poco, ahora se suma otro síntoma claro del abandono: los carteles de información turística.

Carteles que deberían orientar a turistas y visitantes para llegar a hoteles, playas, iglesias, urbanizaciones, zonas clave, la Policía, o incluso el propio Consorcio de La Manga, y que llevan más de un año en un estado deplorable. Oxidados, caídos, ilegibles, vandalizados o directamente inútiles. Una imagen impropia de uno de los principales destinos turísticos de la Región de Murcia.

Pero este abandono no se limita solo a La Manga. Se extiende también a localidades cercanas como Los Belones, que sufren una dejadez similar en infraestructuras, señalización y mantenimiento básico. Núcleos que sirven de entrada natural a zonas turísticas de primer nivel como La Manga Club y que, sin embargo, proyectan una imagen de descuido impropia de un destino que presume de calidad y planificación. El problema no es puntual ni aislado: es estructural y afecta a todo el entorno.

La Manga solo importa tres meses al año

La sensación es clara: La Manga solo existe en verano. El resto del año, parece una molestia administrativa, un territorio olvidado al que se le exige generar riqueza en julio y agosto, pero al que se le niega el mínimo mantenimiento el resto del tiempo.

Porque no hablamos de grandes inversiones ni proyectos faraónicos. Hablamos de asfalto digno, de señalización básica, de servicios públicos visibles y funcionales. De lo mínimo para no transmitir abandono.

FITUR, escaparate… y contradicción

Cada año vendemos en FITUR una imagen idílica de la Región de Murcia. Se promocionan destinos como La Manga del Mar Menor y Cabo de Palos como joyas turísticas, como referentes de sol, mar y calidad de vida.

Pero la realidad, la que se encuentra cualquiera que pase por allí fuera de temporada alta, es muy distinta:

  • Carreteras en mal estado
  • Señalización turística abandonada
  • Sensación de dejadez institucional
  • Falta de planificación a largo plazo

No se puede vender excelencia turística mientras se tolera el deterioro más básico.

El mensaje es claro, aunque nadie lo diga en voz alta:
👉 “Ven en verano… pero no molestes el resto del año”.

Y eso no solo espanta a turistas fuera de temporada. También castiga a residentes, comerciantes, hosteleros y trabajadores que viven allí todo el año y que ven cómo su entorno se degrada sin respuestas claras.

La Manga merece más

La Manga no es solo un destino estacional. Es un enclave único, con un potencial brutal los 12 meses del año. Pero para eso hay que cuidarla. Mantenerla. Respetarla.

Porque nadie quiere a La Manga en invierno…
o al menos, eso es lo que están demostrando quienes deberían hacerlo.