El FC Cartagena se diluyó en un derbi que dominó el Real Murcia de principio a fin (0-1)
El Cartagena volvió a quedarse pequeño en su propio estadio. El Real Murcia reinó en el Cartagonova tanto en el césped como en la grada, donde más de 3.000 granas silenciaron a una afición albinegra que nunca consiguió imponerse. El equipo de Javi Rey fue incapaz de reaccionar, desconcertado por cambios difíciles de entender, como desplazar a Luismi Redondo a la banda izquierda tras el cambio de Kevin Sánchez, lejos de su rol natural de mediapunta, obligándolo a colgar centros que fueron caramelos para Gazzaniga y para la defensa murcianista. Con ello se perdió la opción de desborde ante un David Vicente que ya tenía una amarilla.
Un arranque dormido y un Murcia que mordió desde el minuto uno
El Cartagena salió frío, sin ritmo y acumulando pérdidas. El Real Murcia, en cambio, entró en modo derbi: intenso, vertical y decidido. No habían pasado diez minutos y ya había generado peligro real. El castigo llegó a balón parado.
En el 17’, un córner mal defendido, una salida defectuosa de Lucho, Nacho que no defiende y el cabezazo imparable del canterano Héctor Pérez colocaron el 0-1. El Cartagonova tembló cuando el mismo jugador rozó el segundo minutos después, rematando al palo ante la pasividad local.
Media hora tarde… y sin premio
El Efesé tardó más de media hora en aparecer. Cuando lo hizo, encerró al Murcia, pero sin acierto. Diego Gómez tuvo el empate en el 41’, completamente solo en el punto de penalti, pero mandó la ocasión más clara de la tarde por encima. El VAR revisó un codazo de Imanol Baz sobre Flakus, que quedó en amarilla.
El descanso llegó sin que el Cartagena transformara su arreón en algo tangible.
Segundo tiempo: más corazón que ideas
En la reanudación, el Cartagena intentó subir una marcha, pero se topó con un Gazzaniga imperial, que sacó un disparo de Luismi Redondo que ya celebraba medio estadio.
Rey movió el banquillo, cambió piezas y dibujo, pero los ajustes no funcionaron. Las piernas pesaron tras los 120 minutos de Copa ante el Valencia: posesiones lentas, centros previsibles y ataques demasiado verticales como para sorprender a un Murcia muy ordenado.
Un final sin claridad… y una grada partida
En los últimos minutos, el Cartagena monopolizó la pelota, pero sin mordida. Balones laterales, tiros lejanos y poca imaginación. El Murcia sobrevivió sin sufrir en exceso y dejó correr el reloj con oficio.
El añadido fue un intento desesperado sin verdadero peligro. Gazzaniga atrapó el último balón de Ander Martín y ahí murió la esperanza albinegra.

El contraste en la grada: dominio grana
Mientras el Fondo Sur quedaba en silencio, el Fondo Norte se convirtió en una fiesta grana. Bufandas en alto, cánticos y celebración larga. La afición del Murcia se hizo notar más que la local desde el primer minuto hasta el último. Dar todo un fondo a la afición murcianista no fue la mejor decisión. El ambiente quedó descompensado y, por un poco menos de caja, el Cartagena habría protegido mejor su propio factor campo.
El derbi volvió… y el primer asalto fue claramente grana. El segundo llegará en febrero.




























































































































































































































































































































































































































































































































































































