#La Manga

La Gola de Marchamalo: un mirador que nunca llegó y miles de euros perdidos

La Gola de Marchamalo vuelve a estar en el centro de la polémica tras confirmarse la pérdida de fondos europeos para un proyecto que fue anunciado hace años pero que nunca llegó a ejecutarse, pese a haber generado gasto público.

El origen de esta historia se remonta a 2018, cuando el Palacio de Aguirre acogió la presentación de un concurso de ideas para transformar este enclave de La Manga del Mar Menor. La iniciativa, enmarcada dentro del plan “La Manga 365”, contemplaba la creación de un mirador, un paseo peatonal y zonas de estancia para mejorar un entorno degradado y con elementos considerados peligrosos.

El proyecto contaba con una inversión prevista de 200.000 euros y un premio de 24.000 euros para el ganador del concurso, encargado de redactar el proyecto y dirigir la obra. Sin embargo, y pese a completarse el proceso administrativo, la actuación nunca llegó a ejecutarse.

El arquitecto Martín Lejárraga, ganador del concurso para diseñar el mirador de la Gola de Marchamalo en La Manga con su proyecto “Oasis”, fue condenado en 2023 a 16 años y medio de inhabilitación para cargos públicos por su implicación en el caso Auditorio de Puerto Lumbreras. La sentencia del Tribunal Superior de Justicia de Murcia concluye que el encargo de aquel proyecto se realizó sin procedimiento legal y que el concurso posterior buscó dar apariencia de legalidad. Aunque los hechos no están relacionados con el mirador, la condena afecta al autor de la propuesta elegida para esta actuación en la costa.

Años después, la situación ha derivado en un nuevo revés. En 2025 se ha confirmado la pérdida de 360.000 euros procedentes de fondos europeos EDUSI destinados a esta misma actuación. El proyecto, anunciado en reiteradas ocasiones como una intervención clave para el entorno del Mar Menor, ha quedado finalmente paralizado y sin previsión de futuro.

Desde el grupo municipal MC en el Ayuntamiento de Cartagena denuncian que se trata de “una nueva muestra de falta de gestión”, recordando que se prometieron infraestructuras como un puente peatonal, zonas ajardinadas o mobiliario urbano que nunca se han materializado.

Por su parte, desde el propio gobierno municipal se ha reconocido que los fondos se han perdido y que el proyecto no ha podido llevarse a cabo por falta de recursos económicos, lo que pone de relieve la dependencia de financiación externa para este tipo de actuaciones.

Así, lo que comenzó como una propuesta para revitalizar la Gola de Marchamalo ha terminado convertido en un proyecto fallido: una obra que nunca se ejecutó, fondos europeos que se han perdido y dinero público invertido sin resultados visibles.