El Plan de Movilidad Urbana Sostenible encargado por MC Cartagena en 2016 ya planteaba un aparcamiento disuasorio de 2.260 plazas, conectado con autobús, taxi y bicicleta, como una de las medidas clave para reducir la entrada de vehículos en La Manga. Diez años después, el Ayuntamiento vuelve a encargar un estudio de movilidad mientras muchas de aquellas actuaciones siguen sin ejecutarse.
La congestión de La Manga del Mar Menor no es un problema nuevo ni tampoco una cuestión para la que no existan propuestas. De hecho, hace una década ya se planteaban soluciones concretas para reducir la presión del tráfico y favorecer el uso de medios de transporte alternativos al vehículo privado.
En 2016, MC Cartagena encargó la elaboración de un Plan de Movilidad Urbana Sostenible para La Manga, un documento elaborado por la UPCT y que posteriormente fue trasladado tanto al Ayuntamiento de San Javier como al Consorcio de La Manga, que a su vez lo remitió a la Consejería de Fomento.
Aquel documento analizaba los problemas de movilidad de La Manga y planteaba distintas actuaciones para reducir la dependencia del vehículo privado. Entre ellas destacaba especialmente la creación de un aparcamiento disuasorio de 2.260 plazas en las inmediaciones de la discoteca Trips.
2.260 plazas para evitar que los coches entren en La Manga
El planteamiento era claro. Para reducir de forma efectiva la entrada de vehículos al área más congestionada, el plan proponía que los conductores pudieran estacionar sus vehículos antes de continuar su recorrido hacia La Manga mediante otros medios de transporte.
El aparcamiento disuasorio debía complementarse con un área intermodal próxima, diseñada para facilitar el cambio entre distintos medios de transporte.
El documento contemplaba que en este espacio convivieran autobuses, taxis y bicicletas, de manera que las personas que dejaran allí su vehículo pudieran continuar su desplazamiento sin necesidad de utilizar el coche particular.
El área intermodal incluiría marquesinas para la parada de autobuses, una zona para el estacionamiento y espera de taxis y otra destinada al estacionamiento y alquiler de bicicletas.
No se trataba, por tanto, simplemente de construir un aparcamiento. La propuesta pretendía crear un auténtico punto de intercambio de transporte a la entrada de La Manga.
Una conexión ciclista con Cabo de Palos
El plan de 2016 también planteaba conectar este espacio mediante bicicleta con Cabo de Palos.
Para ello proponía la creación de un carril bici que enlazara la estación intermodal con Cabo de Palos, dentro de una estrategia destinada a facilitar desplazamientos alternativos al vehículo privado.
Además, se proponía dar continuidad al carril bici en toda la zona de estudio, eliminando las discontinuidades que entonces ya habían sido detectadas.
El objetivo era que la bicicleta dejara de ser una opción limitada por la falta de continuidad de las infraestructuras y pudiera convertirse en un medio de transporte cómodo y seguro para los desplazamientos internos.
Más autobuses, taxis y bicicletas
El documento también contemplaba actuaciones sobre el transporte público.
Entre las medidas propuestas figuraba la implantación de nuevas paradas de autobús y el acondicionamiento de algunas de las existentes, con el objetivo de mejorar la movilidad dentro de La Manga y reducir el uso del vehículo privado.
También se planteaba una nueva parada de taxis en las proximidades del Hotel Los Delfines, que se sumaría a las tres paradas ya existentes.
A ello se añadía la creación de un servicio de préstamo de bicicletas, con estaciones de alquiler situadas de forma alterna en las paradas de autobús.
La idea era avanzar hacia una auténtica intermodalidad: que un ciudadano pudiera llegar en coche hasta un punto determinado, estacionarlo y continuar su desplazamiento en autobús, taxi o bicicleta.
Diez años después, se vuelve a estudiar la movilidad
El contraste resulta evidente. Mientras algunas de estas medidas llevan una década identificadas, el Ayuntamiento vuelve ahora a encargar un nuevo estudio de movilidad para La Manga.
Actualizar los datos y analizar la evolución de la movilidad puede ser necesario. La realidad de La Manga ha cambiado en estos diez años y también lo han hecho los hábitos de desplazamiento, la población y la presión turística.
Pero la pregunta es si es necesario volver a empezar desde cero cuando ya existe un documento que identificó problemas y planteó soluciones concretas.
Porque algunas de las medidas propuestas en 2016 siguen siendo precisamente las que hoy se reclaman: aparcamientos disuasorios, mejores conexiones de autobús, transporte intermodal, bicicleta y reducción de la entrada de vehículos privados.
Algunas medidas ya se están recuperando
Curiosamente, algunas de aquellas ideas empiezan ahora a aparecer de nuevo en la estrategia de movilidad.
El Ayuntamiento ha puesto en marcha, por ejemplo, servicios de autobús lanzadera asociados a aparcamientos disuasorios en Cabo de Palos, mientras que también se ha ampliado el servicio municipal de bicicletas eléctricas en La Manga y Cabo de Palos.
Son actuaciones que avanzan en la dirección que ya señalaba aquel plan: dejar el vehículo en un punto determinado y facilitar el desplazamiento posterior mediante transporte colectivo o medios sostenibles.
La diferencia es que el plan encargado en 2016 proponía hacerlo de una manera mucho más ambiciosa y estructurada, con un gran aparcamiento de 2.260 plazas junto a Trips y una estación intermodal vinculada al mismo.
La pregunta es cuándo se ejecutarán las soluciones
La movilidad de La Manga necesita datos actualizados y medidas adaptadas a la situación actual. Pero también necesita que los estudios terminen convirtiéndose en actuaciones.
Diez años después de aquel Plan de Movilidad Urbana Sostenible, algunas de las soluciones que planteaba siguen pendientes.
¿Hace falta otro estudio para volver a identificar los mismos problemas o ha llegado el momento de ejecutar las medidas que ya estaban planteadas?
El aparcamiento disuasorio de 2.260 plazas junto a Trips no era una idea improvisada. Formaba parte de una estrategia global diseñada para reducir la entrada de vehículos, facilitar el transporte público y potenciar la bicicleta.
La propuesta ya contemplaba incluso cómo conectar todos esos sistemas.
Ahora, una década después, el debate vuelve a situarse en el mismo punto: cómo conseguir que La Manga dependa menos del coche particular.
Y mientras se encargan nuevos estudios, hay medidas que podrían comenzar a desarrollarse, actualizarse o recuperarse.
Porque el problema de movilidad de La Manga puede haber aumentado con los años, pero muchas de las soluciones ya estaban sobre la mesa en 2016.

