La Manga

Toda la verdad sobre la temida Carabela Portuguesa

En los últimos días, la presencia de carabelas portuguesas en varias playas del norte de España, entre ellas la playa de La Concha, en San Sebastián, ha vuelto a poner este organismo marino en el centro de la actualidad. Su aparición ha obligado a extremar la precaución y ha reavivado el debate sobre los riesgos que supone para los bañistas. Sin embargo, esta no es una situación nueva en nuestras costas. En la Región de Murcia ya se registraron avistamientos en 2019, especialmente en zonas de La Manga del Mar Menor, donde algunos ejemplares llegaron arrastrados por los temporales y las corrientes marinas.

Un visitante inesperado se instala en nuestras costas año tras año, y son muchos los bulos que sobre la Carabela Portuguesa o Physalia physalis circulan por internet. Titulares como “La medusa venenosa Carabela Portuguesa obliga a cerrar las playas” (Diario del Mediterráneo), “La presencia de medusas venenosas que inmovilizan a las personas obliga a prohibir el baño” (ABC) o “Medusas venenosas llegan a las playas alicantinas por los fuertes vientos” (El País) no hacen más que alentar un miedo exagerado entre los bañistas.

¿Qué son?

En primer lugar, no se trata de una medusa, sino de un hidrozoo (un conglomerado de microorganismos que actúan de forma conjunta para obtener alimento y protección), cuyos tentáculos pueden llegar a medir hasta 30 metros de largo. Su hábitat natural son las aguas cálidas del Pacífico y del Índico, además de la corriente del Golfo en el Atlántico. Son muchos los factores que las han traído cerca de nuestras costas: los últimos temporales de viento que las arrastran por el estrecho de Gibraltar, el cambio climático, así como la pérdida indiscriminada de su principal depredador, la tortuga boba. Todo ello hace que, año tras año, muchas de ellas lleguen a nuestras playas sembrando el pánico entre los bañistas.

¿Qué pueden hacer?

Su picadura produce principalmente afectación local, es decir, lesión en la zona que entra en contacto con los tentáculos, de forma similar a una medusa convencional. Se caracteriza por inflamación y edema inmediatamente tras el contacto, con la aparición progresiva de pápulas y ampollas. Según los casos descritos en la literatura científica, estas lesiones pueden acompañarse de sensación de adormecimiento y descamación.

La principal diferencia con la picadura de una medusa común son las complicaciones que pueden aparecer, como ulceración, necrosis e infección de la herida, pudiendo dejar cicatrices pigmentadas y queloides (crecimiento exagerado del tejido cicatricial).

Excepcionalmente pueden causar afectación sistémica, sobre todo por el potencial de hipersensibilidad de sus toxinas. Se han descrito síntomas como náuseas, vómitos y cefalea. La muerte como consecuencia de la picadura de la Carabela Portuguesa es muy rara y, en la mayoría de los casos documentados, está relacionada con el denominado síndrome de inmersión posterior.

¿Quién está en riesgo?

Los nadadores de aguas abiertas (open water) y los buceadores son quienes presentan mayor riesgo de entrar en contacto con los tentáculos de este hidrozoo, ya que su localización habitual es alta mar. Su llegada a la costa es fortuita, generalmente arrastrada por las corrientes y el oleaje, siendo allí donde representa un mayor peligro.

Su picadura puede ser más grave en niños menores de cinco años y en personas mayores con patologías cardíacas, debido a que la respuesta inflamatoria puede ser más intensa. También hay que extremar las precauciones con las mascotas.

¿Qué hacer si vemos una?

Tanto si se avista en el mar como en la playa, es importante avisar a los servicios de vigilancia o a las autoridades competentes. Si aparece varada en la arena, debe establecerse un perímetro de seguridad y evitar tocarla bajo ningún concepto, ya que sus tentáculos pueden seguir siendo urticantes incluso cuando el organismo está muerto.

¿Qué hacer si nos pica?

Ante una picadura:

  • Sacar inmediatamente al afectado del agua, buscar asistencia sanitaria urgente y asegurar la vía aérea si fuera necesario.
  • Lavar la zona con suero fisiológico o agua salada. Nunca con agua dulce, amoniaco ni vinagre, ya que favorecen la descarga de las toxinas.
  • Retirar los restos de tentáculos con unas pinzas, nunca con las manos.
  • No frotar la zona ni con arena ni con la toalla.
  • Aplicar hielo dentro de una bolsa para evitar el contacto directo con agua dulce y aliviar el dolor y la inflamación.
  • Las soluciones de bicarbonato de sodio y lidocaína, además de su efecto anestésico, pueden ayudar a evitar la descarga de toxinas.

En conclusión, la Carabela Portuguesa o Physalia physalis es un organismo colonial que llega a nuestras costas principalmente arrastrado por el viento y las corrientes. Aunque no es tan letal como algunos titulares hacen creer, sí se trata de un animal potencialmente peligroso cuya picadura puede resultar extremadamente dolorosa. Lo más importante es saber identificarla correctamente y conocer cómo actuar, ya que una respuesta rápida y adecuada puede minimizar las consecuencias de su picadura.

Artículo de 2018 en DLM por José Antonio Martínez Otón

Licenciado en Medicina y Especialista en Aparato Digestivo en el Hospital Virgen de la Arrixaca (Murcia). Autor de artículos científicos y libros divulgativos de índole médica. Colaborador habitual de revistas médicas.

Redacción DLM

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