La Manga Opinión

¿Qué significa ser manguero? Una reflexión desde La Manga del Mar Menor

Me gustaría presentarme, con más motivo aún por la época en la que estamos, como autóctona de La Manga del Mar Menor. Sí, ya lo sé: también se nos conoce como «mangueros». Si no es de aquí, le permito que eche un par de risas. No se preocupe, no le juzgaremos. Es un término con el que todo el que es de aquí debe reconciliarse o, al menos, ha tenido que hacerlo alguna vez en su vida.

Pero, claro, puede que se esté preguntando qué significa ser manguero. Ser de aquí, de esta tierra, es tener dos costas y que en ambas atraquen los barcos. En ambas encontramos arena dorada. Eso hace que no seamos mediterráneos, como lo son nuestros vecinos de la Costa Brava o la Costa Blanca, pero tampoco seamos únicamente del Mar Menor. Porque este tampoco es solo nuestro: Los Nietos, Islas Menores o Los Urrutias también miran al Mar Menor, aunque, en mi opinión, no están tan marcados por él como lo está La Manga.

Así que… ¿qué se es cuando perteneces a un lugar que siempre parece quedarse en medio? Somos una manga de arena dorada, puertos y golas. ¿Pero somos solo eso? Quizá no necesitemos ser más. Aún no lo sé.

Porque ser de aquí no solo implica vivir entre dos mares, sino también llegar a sentirse un turista tanto en Cartagena como en San Javier. Aunque siempre he mantenido muy fuerte mi sentimiento cartagenero, sería un error —e incluso inevitable— negar que tampoco somos completamente de allí. Volvemos entonces a lo mismo: a un sentimiento de pertenencia que intentamos no sentir, pero que siempre termina envolviéndonos.

Por esa razón he decidido presentarme, no con mi nombre, sino con el lugar del que provengo. Y, en cierto modo, todos mis pequeños escritos girarán en torno a responder la eterna pregunta de qué significa ser manguero.

Pensando en los adultos desarraigados, en los jóvenes que han perdido su gentilicio en el trayecto entre La Manga y Cartagena, y en los visitantes que nunca terminan de comprender cuando les dices que aquí vivimos todo el año, espero que, a través de la literatura y de las palabras, podamos construir un sentimiento de pertenencia a ambos mares; sentirnos orgullosos de pisar esta arena dorada y estas costas cuando nadie más lo hace.

Por María del Mar Barragán

Redacción DLM

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