La campaña ciudadana que reclama la prohibición total de las motos de agua en el Mar Menor avanza a un ritmo vertiginoso y está a punto de alcanzar las 27.000 firmas cuando apenas han transcurrido un par de meses desde su lanzamiento. La rápida respuesta social refleja la creciente preocupación por el impacto que este tipo de embarcaciones puede tener sobre una laguna que comienza a mostrar los primeros signos de recuperación tras años de grave deterioro ambiental.
Los impulsores de la iniciativa consideran que permitir la circulación de motos náuticas en el Mar Menor es incompatible con la protección de un ecosistema especialmente frágil. Alertan de que estos vehículos pueden alcanzar velocidades superiores a los 100 kilómetros por hora dentro de la laguna y denuncian que, en numerosas ocasiones, no se estaría cumpliendo la normativa de navegación vigente.
La petición recuerda que el Mar Menor es un espacio protegido integrado en la Red Natura 2000, reconocido como humedal de importancia internacional por el Convenio Ramsar y dotado de personalidad jurídica propia. Por ello, reclama que las administraciones adopten medidas más estrictas para preservar sus valores ambientales.
Entre los argumentos que sustentan la campaña figura el posible impacto de las motos de agua sobre especies protegidas como el caballito de mar, la nacra o las praderas de Cymodocea nodosa, consideradas fundamentales para mantener la transparencia y el equilibrio ecológico de la laguna.
Los promotores sostienen además que la potencia de las turbinas remueve los sedimentos del fondo marino, favoreciendo la degradación de la vegetación bentónica. También advierten de la contaminación acústica que generan estos vehículos y del riesgo derivado de posibles vertidos de combustibles y aceites en un ecosistema con una escasa renovación de agua.
La campaña no solo pone el foco en el impacto ambiental, sino también en la seguridad. Sus responsables aseguran que la proximidad de algunas motos de agua a las zonas de baño y a las áreas utilizadas por embarcaciones de vela, piraguas o tablas de paddle surf incrementa el riesgo de accidentes, especialmente durante los meses de verano, cuando la afluencia de usuarios al Mar Menor es mucho mayor.
Como ejemplo de una medida ya adoptada en otros espacios naturales, los promotores recuerdan que este verano se ha prohibido la circulación de motos de agua en el Parque Natural de Cabo de Gata-Níjar. A su juicio, si esa decisión ha sido posible en un espacio protegido, también debería aplicarse en el Mar Menor, cuya situación ecológica consideran aún más delicada.
La petición solicita a las administraciones competentes modificar la normativa para prohibir de forma permanente la circulación de motos de agua en todo el perímetro del Mar Menor, reforzar la vigilancia e incrementar las sanciones para quienes incumplan las restricciones. Asimismo, apuesta por fomentar un modelo de navegación basado en actividades consideradas más sostenibles, como la vela, el remo o las embarcaciones con motores eléctricos de baja potencia.
Con más de 27.000 apoyos recogidos en apenas unas semanas, la campaña continúa sumando adhesiones con el objetivo de trasladar a las administraciones la demanda de una mayor protección para la laguna salada más grande de Europa.
La campaña de recogida de firmas se encuentra en:

