4 de julio de 1957
Con el título “Cartagena ¿meca del turismo internacional?” aparece un artículo de opinión en El Noticiero donde recogen las visitas que ya están realizando un grupo de financieros mexicanos para tratar de convertir La Manga en “Las Vegas de Europa”. Son los preámbulos del fenómeno urbanizador de los sesenta…
“Se trata de La Manga, extensión arenosa de unos 30 kilómetros por uno de ancho que divide el Mar Menor con el mar Mediterráneo, considerando dichos financieros mejicano, como único en el mundo, por tener a un lado mar bravía y a otros un mar semejante a un lago, sus arenales, los palmerales semejantes a oasis, sus criaderos de pescados, sus jardines silvestres, montañas de arena, sus pozos de agua potable…
El proyecto sería construir “Las Vegas de Europa”, con sus chalets a gran confort y un monumental hotel, instalaciones para poder ser practicados toda clase de deportes náuticos durante todas las estaciones del año y para su acceso por tierra se construirían grandes pistas por Cabo de Palos cercano a los viveros y por San Pedro del Pinatar por las cercanías de Lo Pagán.”
Algunos lugareños ya empezaron a intuir lo que se les venía encima y presentaron proyectos como el que elaboró Juan Manrubia Cruz, en abril de ese año, para erigir en terrenos marítimo-terrestres del Mar Menor unos…
“…jardines y parques de recreo para los veraneantes”
…en una parcela comprendida entre la playa de Los Barracones y El Vivero de Cabo de Palos.

