Las imágenes de papeleras desbordadas, bolsas acumuladas y residuos abandonados en algunas playas y calas de Cabo de Palos y La Manga vuelven a abrir el debate sobre la gestión de la limpieza durante los meses de mayor afluencia turística. Un problema que se intensifica especialmente los fines de semana, cuando miles de personas disfrutan del litoral y los servicios de recogida se ven desbordados.
Vecinos y colectivos locales alertan de que algunas zonas como la Playa de Levante de Cabo de Palos presentan una acumulación de basura al finalizar la jornada de playa, especialmente por el desfase entre los horarios de limpieza y la salida de los últimos bañistas.
Según explican desde colectivos de la zona como PROCABO, los operarios realizan el vaciado de papeleras y labores de limpieza alrededor de las 20:30 horas, pero muchas personas permanecen todavía en la playa hasta pasadas las nueve de la noche. En ese intervalo, vuelven a generarse residuos que permanecen allí hasta el día siguiente.
“Mientras el operario limpiaba, la gente iba saliendo y tirando basura por donde ya había pasado”, explican, lamentando que todavía haya usuarios que no se llevan sus propios residuos cuando abandonan la playa.



Papeleras pequeñas para una gran presión turística
Uno de los principales puntos de crítica se centra en la capacidad de las papeleras instaladas en algunas zonas. Los vecinos consideran que los actuales recipientes, de unos 60 litros, resultan insuficientes para soportar la cantidad de residuos que genera una playa llena durante los meses de verano.
“Las papeleras están pensadas para pequeños residuos, no para bolsas llenas de basura de familias que pasan el día completo en la playa”, señalan.
Además, reclaman más contenedores de mayor capacidad situados en los accesos y salidas de las playas para que los usuarios puedan depositar correctamente las bolsas antes de marcharse.
También se abre el debate sobre el diseño de estos elementos. Algunos vecinos consideran que, aunque tengan una imagen moderna, deberían integrarse más con la personalidad de Cabo de Palos, un enclave que apuesta por una imagen natural, marinera y vinculada al respeto por el medio ambiente.
Las calas, otro punto de preocupación
La situación no afecta únicamente a las playas más concurridas. También se han señalado problemas en algunas calas y zonas naturales, donde la dificultad de acceso complica las labores de limpieza.
Cala Fría y otros espacios del entorno aparecen entre los lugares donde vecinos han detectado acumulación de residuos. También apuntan a algunas zonas de La Manga donde, al estar las playas a pie de urbanizaciones, la presión de usuarios es muy elevada.
Además, recuerdan que la limpieza del litoral implica a diferentes servicios y administraciones, con competencias repartidas entre limpieza de playas, limpieza urbana, mantenimiento de jardines y zonas dependientes de Costas, lo que puede dificultar una actuación coordinada.


El otro lado: vecinos que cuidan lo que otros ensucian
Frente a estas imágenes, también existe una realidad menos visible: la de muchas personas que dedican parte de su tiempo a cuidar el entorno sin esperar nada a cambio.
Es el caso de un vecino que cada mañana recorre las calas de Cabo de Palos para recoger residuos y mantenerlas limpias. Envía fotografías del estado de estos espacios y, aunque prefiere mantenerse en el anonimato, se ha convertido en un ejemplo de compromiso con el entorno.


“No quiere que se sepa quién es, simplemente lo hace porque le importa Cabo de Palos”, explican quienes conocen su labor.
Como él, también hay otros vecinos y visitantes que diariamente bajan a las playas con una bolsa para recoger los residuos que encuentran durante sus paseos. Personas que, de manera silenciosa, contribuyen a conservar un paisaje que consideran patrimonio de todos.

