Lo que comenzó como una mañana normal de verano en las playas de La Manga terminó convirtiéndose en una de las situaciones más desconcertantes de la temporada. A las 11:15 horas, el Ayuntamiento de Cartagena decretaba la bandera roja en las playas de su litoral ante el aviso por un posible maremoto, después de detectarse una llamativa retirada del nivel del mar.
La decisión provocó la sorpresa de los numerosos bañistas que en ese momento disfrutaban del paseo matinal o se encontraban en el agua. En playas como Entremares, Barco Perdido, Amoladeras y Las Sirenas, los socorristas comenzaron a pedir a los usuarios que abandonaran el baño y se alejaran de la orilla.
La situación llegó a obligar a los equipos de salvamento a intervenir directamente con las motos acuáticas de rescate para sacar del agua a algunos bañistas más despistados, mientras que en la arena los propios socorristas informaban a quienes permanecían junto a la orilla de que debían abandonar temporalmente la zona.
La sorpresa era palpable. Muchos de los bañistas se encontraban simplemente dando su habitual paseo por la playa cuando comenzaron a recibir indicaciones para abandonar el agua y alejarse de la costa, sin conocer inicialmente con exactitud qué estaba sucediendo.
Un mar que se retiró y una alerta que cambió en una hora
El origen de la alarma estaba en el comportamiento anómalo del mar. El nivel del agua llegó a retirarse varios metros en algunos puntos, una situación que inicialmente hizo temer que pudiera producirse un fenómeno de mayor alcance y que llevó al Ayuntamiento de Cartagena a adoptar la máxima precaución.
Sin embargo, aproximadamente una hora después, las informaciones trasladadas por AEMET apuntaban a que no se trataba de un maremoto, sino de un fenómeno atmosférico conocido como meteotsunami o rissaga, capaz de provocar oscilaciones repentinas del nivel del mar.
Con la situación ya aclarada y descartado el riesgo inicialmente temido, las playas pasaron de la bandera roja a la bandera verde, recuperándose momentáneamente la normalidad.
Pero apenas cinco minutos después, el color volvió a cambiar y se izó nuevamente la bandera amarilla, manteniendo la recomendación de extremar la precaución.
La Manga: dos ayuntamientos, dos criterios
El episodio volvió a poner de manifiesto una de las particularidades más características de La Manga: un mismo espacio litoral repartido entre dos municipios y, por tanto, dos administraciones con capacidad para adoptar decisiones diferentes.
Mientras el Ayuntamiento de Cartagena optaba inicialmente por la bandera roja y el desalojo preventivo del agua y de la zona de playa, en el tramo de La Manga correspondiente al Ayuntamiento de San Javier se mantuvo en todo momento la bandera amarilla, acompañada de las correspondientes advertencias a los bañistas sobre lo que estaba ocurriendo.
La diferencia resulta especialmente llamativa porque se trata de playas prácticamente consecutivas y separadas únicamente por la frontera administrativa entre ambos municipios. Así, mientras en un tramo se pedía a los bañistas que abandonaran el agua, en el otro se permitía el baño con precaución.
Una situación que volvió a dejar patente la singularidad de La Manga: un mismo litoral, un mismo fenómeno y dos ayuntamientos tomando decisiones diferentes.
Finalmente, el episodio quedó en un susto. Lo que durante algunos minutos provocó preocupación entre los bañistas y obligó a los socorristas a desalojar el agua terminó explicado como un meteotsunami o rissaga, un fenómeno atmosférico capaz de generar estas variaciones del nivel del mar.
Una mañana, en definitiva, que dejó una sucesión poco habitual de indicaciones en las playas de La Manga: bandera roja ante la posible amenaza de maremoto, bandera verde tras descartarse el riesgo y, apenas unos minutos después, bandera amarilla por precaución. Todo ello con la particularidad añadida de que, a pocos metros, el criterio podía ser diferente dependiendo de si la playa pertenecía a Cartagena o a San Javier.










