PROCABO pide al Ayuntamiento de Cartagena que deje de retirar los arribazones de posidonia con maquinaria pesada en las playas
A la vista de la noticia aparecida sobre el nuevo contrato firmado por el Ayuntamiento de Cartagena para contratar la limpieza del litoral con un presupuesto de 250.000 euros, la Asociación para la Protección de Cabo de Palos (PROCABO) ha solicitado al Ayuntamiento que revise los criterios de limpieza de playas incluidos en el reciente contrato de mantenimiento del litoral, al considerar que las actuales prácticas de limpieza mecánica pueden provocar graves daños en los ecosistemas costeros.
La asociación advierte de que los protocolos de limpieza no distinguen de forma clara entre residuos de origen humano y elementos naturales del ecosistema, lo que está provocando la retirada sistemática de arribazones de Posidonia oceánica, especialmente en playas como Levante y Amoladeras, mediante el uso de tractores y maquinaria pesada.
Desde PROCABO recuerdan que los restos de posidonia que llegan a las playas no son basura, sino parte esencial del funcionamiento natural del litoral mediterráneo. Estos depósitos vegetales cumplen funciones ecológicas fundamentales: protegen la playa frente a la erosión, estabilizan la arena, generan biodiversidad y actúan como defensa natural frente a los temporales.
“La eliminación indiscriminada de estos arribazones destruye procesos naturales que mantienen vivas nuestras playas. Convertir las playas en superficies artificiales perfectamente rastrilladas puede resultar atractivo visualmente, pero supone una grave alteración del ecosistema”, señalan desde la asociación.
PROCABO alerta además de que estas prácticas resultan cada vez más difíciles de justificar desde el punto de vista ambiental, especialmente tras la reciente aprobación del Real Decreto estatal para la conservación de las praderas de fanerógamas marinas del Mediterráneo, que refuerza la protección de ecosistemas como las praderas de posidonia, uno de los hábitats más valiosos del mar Mediterráneo.
La asociación recuerda que los arribazones de posidonia forman parte del ciclo natural de estas praderas submarinas y que su retirada sistemática contradice los objetivos de conservación que promueve la nueva normativa.
A esta situación se suma un fenómeno cada vez más frecuente en el litoral mediterráneo: la nidificación de tortuga boba (Caretta caretta) en playas españolas. La alteración mecánica de la arena mediante maquinaria pesada puede afectar negativamente a estos procesos naturales de reproducción de una especie protegida.
Para PROCABO, el problema de fondo es que los criterios de limpieza de playas siguen respondiendo a una visión estética del litoral, pensada exclusivamente para el uso turístico, y no a una gestión basada en el conocimiento científico de los ecosistemas costeros.
“La limpieza de playas es necesaria, pero limpiar no significa arrasar con los procesos naturales que sostienen la biodiversidad del litoral. Las playas no son alfombras que haya que rastrillar todos los días, sino ecosistemas vivos que debemos aprender a gestionar mejor”, señalan.
Retirarla de forma sistemática provoca mayor erosión y pérdida de arena, así como mayor vulnerabilidad frente a temporales. La posidonia actúa como una barrera natural que protege nuestras playas, no afea el paisaje, lo defiende. Además, la maquinaria no sólo retira grandes cantidades de arena, sino que en algunos tramos contribuye a erosionar el litoral, como ocurre cuando circulan las máquinas por la zona “rocosa” de Amoladeras.
Cuidar el mar también es respetar los restos que la naturaleza deposita en la orilla. La asociación considera que Cartagena, cuyo litoral está rodeado de espacios protegidos y ecosistemas de alto valor ambiental, debería avanzar hacia modelos de gestión más sostenibles, diferenciando claramente entre basura real y procesos naturales del ecosistema.
Por ello, PROCABO ha solicitado al Ayuntamiento que revise los protocolos de limpieza, limite el uso de maquinaria pesada en las playas y adapte la gestión del litoral a los criterios científicos actuales de conservación contemplados en el reciente Real Decreto 191/2026, de 11 de marzo, para la conservación de praderas de fanerógamas marinas en aguas marinas del Mediterráneo español.
Desde la asociación recuerdan que proteger la naturaleza del litoral no solo es una obligación ambiental, sino también la mejor garantía para preservar a largo plazo el principal patrimonio natural del municipio: sus playas y su biodiversidad.








































































































































































































































































































































































































































































































































































































































































































































































































































































































































































































































































































































