La Discoteca El Palmero de La Manga, escenario de cine en Adú, protagonizada por Luis Tosar
La Región de Murcia ha sido escenario de numerosas producciones audiovisuales, y uno de los ejemplos más recientes es Adú (2019), película dirigida por Salvador Calvo y protagonizada por Luis Tosar, Álvaro Cervantes y Anna Castillo. Esta cinta, que narra distintas historias relacionadas con la inmigración y África, incluyó en su rodaje un rincón muy particular de La Manga del Mar Menor: la antigua Discoteca El Palmero con su característico camello de cuando en sus principios se llamaba Sahara.
Por aquel entonces, este icónico local de ocio ya llevaba años cerrado y hoy se encuentra en estado de semirruina. Sin embargo, sus muros y arcos, inspirados en la arquitectura árabe, resultaron perfectos para recrear una discoteca de Senegal dentro de la trama de la película. La peculiar estética de El Palmero, con sus formas geométricas y ambientación exótica, ofrecía la atmósfera ideal que buscaba el equipo de rodaje sin necesidad de viajar hasta África.

No es la primera vez que La Manga del Mar Menor se convierte en un plató improvisado. Su paisaje singular, entre dos mares, y la arquitectura tan característica de sus locales y urbanizaciones han sido aprovechados en diferentes producciones a lo largo de las décadas. La mezcla de modernidad y decadencia, junto con escenarios naturales únicos, hacen de este rincón murciano un recurso cinematográfico muy atractivo.
Además de La Manga, Adú también se rodó en otros puntos de la Región de Murcia, mostrando la versatilidad de la comunidad como escenario fílmico. El contraste entre espacios urbanos, parajes naturales y construcciones con personalidad propia permitió dar vida a diferentes partes de la historia sin salir del territorio murciano.
La Discoteca El Palmero, aunque hoy permanezca en silencio y con sus paredes deterioradas, guarda así un pedazo de memoria cultural no solo para quienes la conocieron en sus años de esplendor, sino también para el cine español, que supo aprovechar su estética única para transportar al espectador hasta una discoteca senegalesa a miles de kilómetros de distancia.


















































































































































































































































































































































































































































































































































































































































































































































































































































































































































































































































































































































































































































































