30 de julio de 1912
La Manga sigue siendo un paraje yermo que aprovechan los ganaderos para llevar a pastar las reses. Al parecer gran parte del terreno estaba arrendado por Hilario Aguirre para tal fin, pero la presencia de “alimañas” provoca muchas bajas entre el ganado y se vio obligado a pedir permiso para realizar batidas con métodos, hoy en día, poco ortodoxos…
“Hilario Aguirre, vecino de San Pedro del Pinatar… [pide] autorización para dar una batida por medio de envenenamiento, para la extinción de animales dañinos en la hacienda que lleva en arrendamiento llamada La Manga que existe entre el Mar Mediterráneo y el Menor… …a fin de evitar el perjuicio que á su ganado le hacen.
En la noche del 23 de junio se le comieron dos reses y otras cuatro perecieron ahogadas por haberse arrojado al mar huyendo.”

