La necesidad de extender el desarrollo urbanístico de La Manga del Mar Menor más allá de la gola de El Estacio llevó, a finales de los años sesenta, a proyectar una infraestructura que acabaría convirtiéndose en una pieza fundamental para la conexión de ambos lados del canal: un puente articulado giratorio sobre El Estacio.
A diferencia del actual puente elevadizo, que tantas dificultades sigue generando para el tráfico de vehículos y la navegación, aquel primer puente fue concebido para resolver dos necesidades muy concretas: permitir el futuro tránsito de vehículos y, al mismo tiempo, garantizar el paso de yates y embarcaciones entre el Mediterráneo y el Mar Menor.
Las obras ya estaban en marcha el 26 de abril de 1969, cuando comenzó la instalación de la estructura metálica. El proyecto contemplaba un puente de hierro formado por tres grandes bloques y preparado para soportar vehículos de hasta 20 toneladas.
Uno de esos bloques ya había sido colocado sobre una cimentación construida mediante pilotes de cemento, que tuvieron que ser incrustados entre las rocas del fondo del canal. Para ejecutar los trabajos fue necesario levantar dos muros y achicar el agua mediante un sistema de bombeo que permitiera trabajar sobre la cimentación.
La construcción del puente estuvo acompañada además por el dragado del canal hasta unos ocho metros de profundidad, con el objetivo de facilitar el tránsito de embarcaciones entre los dos mares.
“Este puente prestará un importante servicio a la navegación cuando embarcaciones de cualquier tipo pretendan cruzar de un mar a otro”.
Las obras concluyeron en marzo de 1970 y la inauguración contó con la presencia del entonces ministro de Información y Turismo, Sánchez Bella, que se encontraba pasando unos días de descanso en La Manga.
Aquel puente giratorio fue, por tanto, el primer gran paso sobre El Estacio y una infraestructura clave para que el desarrollo de La Manga pudiera continuar hacia el norte.
Del puente giratorio al actual puente elevadizo
Con el paso de los años, aquel puente giratorio acabaría siendo sustituido por el actual sistema elevadizo en 2003. Una transformación que pretendía adaptar la infraestructura al crecimiento de La Manga y a las necesidades de navegación, pero que también ha convertido el puente del Estacio en uno de los puntos más problemáticos de la movilidad de la zona.
Y los problemas no son precisamente nuevos. En 1999, una avería en el puente giratorio ya provocó importantes retenciones y llegó a dejar atrapadas a miles de personas, poniendo de manifiesto hasta qué punto esta infraestructura resulta estratégica para la comunicación de La Manga.
Más de medio siglo después de la instalación del primer puente, El Estacio continúa siendo un punto crítico. La historia se repite con diferentes estructuras: entonces fue una avería del puente giratorio; hoy, los tiempos de apertura y las dificultades que genera el puente elevadizo siguen condicionando la movilidad de miles de vecinos y visitantes.
Lo que nació en 1970 como una solución para conectar la nueva expansión de La Manga y garantizar el paso de barcos entre el Mediterráneo y el Mar Menor se ha convertido, 57 años después, en uno de los grandes retos pendientes de las comunicaciones de La Manga.