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JUCIL denuncia la inoperatividad del Servicio Marítimo de la Guardia Civil en Murcia por graves averías

La asociación profesional Justicia para la Guardia Civil (JUCIL) ha denunciado públicamente la grave situación operativa que atraviesan las embarcaciones del Servicio Marítimo Provincial (SEMAR) de la Guardia Civil en la Región de Murcia. Actualmente, la flota se encuentra amarrada en el puerto de Cartagena debido a deficiencias técnicas, mecánicas y de seguridad, lo que provoca una alarmante merma en la capacidad operativa del servicio e impide realizar una vigilancia efectiva y continuada de las costas en un momento crítico.

En la actualidad, y desde hace tiempo, las patrulleras están sometidas a restricciones de Nivel 1, una catalogación de la normativa interna que implica una operatividad restringida y limita severamente su capacidad de actuación, especialmente en servicios nocturnos, preventivos o de vigilancia permanente. En la práctica, esto significa que las embarcaciones no están al cien por cien operativas y su utilización queda reducida prácticamente a actuaciones puntuales «a requerimiento del Centro de Operaciones de Servicios (COC)» o en apoyo a otros organismos para inspecciones administrativas, quedando totalmente comprometida la misión principal de vigilancia, prevención y persecución del delito en el mar.

Según la documentación técnica analizada por la asociación profesional, las graves averías de Nivel 1 afectan de manera directa a la seguridad de la navegación y de las propias tripulaciones, imposibilitando un servicio ordinario con condiciones mínimas de eficacia. Entre los principales fallos destacan las averías en las luces de navegación y fallos en el alumbrado principal y de emergencia, lo que compromete gravemente la operatividad nocturna o en condiciones de escasa visibilidad. Asimismo, se han detectado deficiencias en los sistemas de achique (de evacuación de agua), lo que podría dejar inoperativa a la embarcación ante una emergencia en alta mar y dificultar la flotabilidad de las patrulleras ante situaciones de emergencia. También se han denunciado averías en los sistemas de comunicación fundamentales para la coordinación operativa y la seguridad de los agentes, y diversos problemas mecánicos y técnicos que impiden garantizar unas condiciones mínimas de seguridad y eficacia para el desarrollo del servicio ordinario.

Estas severas limitaciones provocan que los guardias civiles solo puedan realizar servicios muy concretos y condicionados, anulando por completo la vigilancia marítima eficaz, continuada y preventiva del litoral murciano.

JUCIL advierte de que este parón forzoso coincide con un momento crítico en el que las costas murcianas sufren un incremento descontrolado de actividades delictivas. Al reducirse drásticamente la presencia preventiva de la Guardia Civil, las consecuencias son inmediatas. Las organizaciones criminales operan con una «sensación de absoluta impunidad». Como consecuencia directa, se está registrando un aumento descontrolado de actividades ilícitas, especialmente del tráfico de drogas, la llegada de pateras y narcopateras, además del fenómeno del petaqueo, consistente en el suministro de combustible a las lanchas del narcotráfico en alta mar.

«Resulta inadmisible que una unidad estratégica para la seguridad nacional y el control de fronteras se encuentre prácticamente inoperativa por falta de inversión, mantenimiento y renovación de medios», lamentan desde JUCIL, vinculando este caso al «abandono sistemático», la falta de personal y el deterioro material obsoleto que sufren los guardias civiles desde hace años.

Ante la gravedad de este escenario, JUCIL exige de manera urgente e inmediata a los responsables políticos del Ministerio del Interior y de la Dirección General de la Guardia Civil la reparación urgente de las deficiencias que presentan las embarcaciones afectadas para que puedan volver a navegar con seguridad. De igual modo, reclaman la dotación de medios navales modernos y plenamente operativos, el refuerzo de personal especializado en el Servicio Marítimo Provincial y la puesta en marcha de un plan real y efectivo de vigilancia marítima para la costa de la Región de Murcia.

«No se puede combatir el narcotráfico, el petaqueo ni la inmigración ilegal con embarcaciones limitadas, averiadas o inoperativas. La seguridad de nuestras costas no puede seguir dependiendo de medios deficientes e insuficientes mientras los delincuentes navegan con total libertad», concluyen desde JUCIL.