Autobuses completamente atestados, frecuencias superiores a los 20 minutos y pasajeros que se quedan en las paradas al no haber espacio para subir. Esta es la situación que se está viviendo durante este fin de semana en La Manga, coincidiendo con las fiestas de Cabo de Palos y la celebración del festival Cabo de Pop, que están multiplicando la afluencia de visitantes y usuarios del transporte público.
Las imágenes muestran autobuses circulando al límite de su capacidad, con viajeros prácticamente ocupando todos los espacios disponibles y colas de personas esperando en las paradas. En algunos casos, los vehículos llegan ya llenos y dejan a usuarios en tierra al no poder admitir más pasajeros, obligándoles a esperar al siguiente servicio.
Uno de los principales problemas señalados por los usuarios son unas frecuencias que superan los 20 minutos, insuficientes para absorber la enorme demanda que registra La Manga durante estos días de máxima ocupación. La situación se agrava especialmente durante las tardes y noches, cuando miles de personas se desplazan hacia Cabo de Palos para disfrutar de las fiestas, el festival y la amplia oferta de ocio.
Cabo de Palos, un punto de concentración de varias líneas
Uno de los puntos donde más claramente se evidencia la saturación es la parada de Cabo de Palos, que funciona prácticamente como un área intermodal improvisada al confluir diferentes servicios.
En una misma parada llegan a coincidir la línea 43, con destino Cartagena; la línea 44, que conecta Cabo de Palos con Veneziola; y la lanzadera hacia el Faro de Cabo de Palos. La concentración de viajeros en este punto genera importantes acumulaciones de personas, especialmente en los momentos de mayor demanda.
La situación resulta especialmente llamativa en un fin de semana en el que era previsible un incremento extraordinario de usuarios debido a la coincidencia de las fiestas de Cabo de Palos y el festival Cabo de Pop, dos acontecimientos que atraen a miles de personas a la zona.
Los usuarios reclaman que, ante jornadas de estas características, se refuerce el servicio con más vehículos y frecuencias especiales, evitando que los autobuses lleguen completos a las paradas y que los pasajeros tengan que esperar durante largos periodos para poder desplazarse.
El colapso vuelve a poner sobre la mesa uno de los problemas recurrentes de La Manga durante los meses de verano: un transporte público que no parece dimensionado para hacer frente a los grandes picos de población y movilidad que registra la zona durante los fines de semana de agosto.