El temporal arrastró varios lavapiés y volvió a causar daños en distintos puntos del litoral, como Cala del Pino y Puerto Bello, mientras que el chiringuito Odesa Beach estuvo a punto de ser desplazado hasta la orilla.
La última DANA Adam ha vuelto a poner de manifiesto los problemas que sufren diferentes playas de La Manga del Mar Menor cada vez que se produce un episodio de lluvias intensas. El temporal dejó nuevos desperfectos en el litoral y llegó a arrastrar varios lavapiés instalados en las playas.
Uno de los problemas se encuentra precisamente en estas instalaciones. La fuerza del agua desplazó lavapiés como el de Las Sirenas, dejando algunas zonas sin este servicio y evidenciando nuevamente su vulnerabilidad ante las fuertes escorrentías que se producen durante las tormentas.
Ante esta situación, MC Cartagena aboga por que los lavapiés se instalen en el paseo, fuera de la zona de arena, con el objetivo de evitar que queden expuestos directamente a los efectos de los temporales y reducir los daños que se producen cada vez que las lluvias intensas afectan a las playas.
Los efectos de la DANA también se dejaron notar en Cala del Pino, donde las lluvias provocaron diversos desperfectos y alteraron algunas zonas de la playa.
Otro de los puntos afectados fue el entorno del Odesa Beach, cuyo chiringuito estuvo a punto de ser arrastrado hacia la orilla como consecuencia de la fuerza del agua y las condiciones provocadas por el temporal.

La situación también ha dejado daños en la playa de Puerto Bello, especialmente en la zona utilizada habitualmente como rampa ilegal de motos de agua. Se trata de un punto donde los desperfectos existentes se ven agravados con cada nuevo episodio meteorológico.

Precisamente, este es uno de los principales problemas que presentan determinadas zonas del litoral de La Manga: los daños se van acumulando y cualquier nueva tormenta termina acentuando las deficiencias anteriores, aumentando la erosión y deteriorando todavía más los accesos y las instalaciones de las playas.
La DANA Adam vuelve así a evidenciar la necesidad de revisar el estado de los lavapiés y de diferentes infraestructuras situadas junto al litoral, así como de actuar sobre aquellos puntos especialmente vulnerables antes de que nuevos temporales incrementen los desperfectos.
