Un 15 de agosto de hace 27 años, miles de turistas quedaron atrapados en La Manga por una avería en el antiguo puente giratorio del Estacio. Cuatro kilómetros de colas, vehículos bloqueados, niños sin agua ni comida y más de ocho horas de espera convirtieron aquella jornada en uno de los episodios más caóticos que se recuerdan en la zona.
El recuerdo vuelve ahora a la actualidad cada vez que el actual puente del Estacio sufre una avería. Aunque la infraestructura actual es diferente, el problema de fondo sigue siendo el mismo: el puente constituye un punto crítico para la comunicación de La Manga y cualquier fallo prolongado puede dejar prácticamente aislados durante horas a miles de personas, especialmente en pleno verano.
En aquel 15 de agosto de 1999, la avería se produjo en el mecanismo de apertura y cierre del antiguo puente giratorio. La infraestructura quedó abierta y el tráfico permaneció bloqueado durante horas en uno de los días de mayor afluencia del verano.
Al día siguiente, La Verdad recogía así lo sucedido:
Miles de turistas atrapados por una avería en el puente del Estacio
La Manga quedó dividida durante ocho horas

JOSÉ ANDRÉS ELGARRESTA • CARTAGENA
Miles de turistas y veraneantes se quedaron ayer atrapados en La Manga como consecuencia de una nueva avería en el mecanismo de apertura y cierre del puente del Estacio. Colas de vehículos de hasta cuatro kilómetros de largo convirtieron la situación en una de las más caóticas que se han vivido en la zona en los últimos años.
El bloqueo se prolongó durante más de ocho horas, hasta que pasadas las once y media de la noche se cerró el puente y se reanudó el tráfico.
La avería ocurrida ayer es la tercera que se produce en el puente del Estacio desde que comenzó el verano. En el caso de ayer, fue todavía más grave debido a la gran cantidad de visitantes y turistas que aprovecharon el primer fin de semana de vacaciones, para algunos, y el último, para otros, para pasarlo en La Manga.
En la zona norte, hacia San Javier, la cola llegó a alcanzar los cuatro kilómetros —llegó casi hasta Veneziola— mientras que la situación era más tranquila, dentro de la tensión, en la zona sur. En cualquier caso, miles de personas se vieron atrapadas. Unos 400 vehículos se vieron implicados en el incidente.
Fuentes del Puerto Tomás Maestre explicaron que la rotura se produjo en torno a las tres de la tarde. El motivo fue una avería en el mecanismo de apertura y cierre del puente. Éste se quedó abierto, lo que bloqueó el paso de los vehículos desde esa hora.
Minutos antes de las ocho de la tarde, llegaba al Puerto Tomás Maestre una grúa de ochenta toneladas. En un primer momento, la idea que tenían los directivos del puerto era cerrar el puente, de la forma que fuera, para facilitar el paso de los vehículos; posteriormente, una vez hubieran pasado estos, abrirlo para facilitar el paso de los barcos.

Sin embargo, cuando se estaban realizando los trabajos de reparación, se constató que la avería era más grande de lo que se había pensado en un principio, por lo que era necesario un gato hidráulico.
En torno a las ocho y media de la tarde, y por el tiempo muerto que debían esperar a que trajeran la maquinaria solicitada, se optó por dejar pasar a los barcos de menor tamaño, aunque los más grandes y los vehículos tuvieran que esperar varias horas más.
Para dar atención a los miles de personas que se quedaron bloqueadas, el Ayuntamiento de San Javier puso en marcha su servicio de Protección Civil, que ofrecía comida y bebida a quienes lo solicitaban.
Además, destacó varias parejas de la Policía Local en la zona y, junto con el CECOP, habilitó una zodiac para facilitar a las personas que lo necesitasen el paso de una orilla a la otra.
Más de ocho horas después de que se produjera la avería, los bomberos de San Javier y Los Alcázares, junto con los técnicos del propio puerto, consiguieron arreglar el problema y cerrar, aunque con muchas dificultades, el puente, lo que permitió reanudar el tráfico.
Las fuentes del Puerto Tomás Maestre consultadas por este diario indicaron que las obras de reparación del puente se iniciarían esa misma mañana aunque, dada la magnitud de la avería, lo más probable era que los trabajos se prolongasen durante dos días.

Niños sin agua y veraneantes histéricos
J. A. E. • CARTAGENA
Fueron muchas las horas que los turistas estuvieron atrapados, lo que enardeció los nervios. La situación se fue crispando por momentos.
En algunos de los vehículos bloqueados había niños pequeños, que viajaban sin agua ni alimento, lo que provocó el enfado de los padres y, en algunos casos, incluso la histeria.
«¡Esto es una vergüenza total! Parece mentira que todos los años ocurra lo mismo y nadie lo arregle!», denunciaba a voz en grito un hombre que llevaba más de tres horas esperando pasar.
«¡Que salga en los periódicos, que lo sepa todo el mundo, que esto es una vergüenza!», gritaba otro.
Algunos reclamaron la construcción del acceso norte.
La situación fue tal que miembros de Protección Civil de San Javier se desplazaron al lugar con comida y agua para las personas que estaban atrapadas, en un servicio especial de urgencia. También tenían una zodiac, para facilitar el paso al otro lado del puente de aquellas personas que tenían más urgencia de pasar.
«Hay personas que vienen de Madrid y, después de recorrer 500 kilómetros, se han visto envueltos en el atasco; y se da la situación contraria, de gente que tiene que estar en Madrid esta mañana, porque empieza a trabajar, y está bloqueada», indicaron las mismas fuentes.
Como en cualquier situación de tensión, también hubo momentos tragicómicos. Como la de una pareja de jóvenes novios, cada uno de los cuales se quedó a un lado del puente y, por lo menos durante unas horas, tuvieron tiempo de echarse de menos.
