El mercadillo de Cabo de Palos se consolida como uno de los espacios clave en la transformación de la venta ambulante en el municipio de Cartagena, dentro del plan municipal de modernización que busca adaptar estos mercados tradicionales a las nuevas exigencias de seguridad, sostenibilidad y consumo responsable.
El Ayuntamiento de Cartagena ha alcanzado recientemente un acuerdo con el sector de la venta ambulante para regular la comercialización de ropa de segunda mano en los mercadillos del municipio, una medida que también afecta de lleno al mercadillo de Cabo de Palos, donde esta actividad tiene una presencia destacada.
El nuevo protocolo higiénico-sanitario, consensuado tras meses de reuniones con representantes del sector y debatido en la Junta de Venta Ambulante, establece un periodo de adaptación de hasta seis meses. El objetivo es garantizar que, en el momento de la renovación de autorizaciones prevista para el próximo mes de enero, todos los vendedores cumplan los requisitos exigidos en materia de higiene, seguridad y control de plagas.
Entre las novedades también se incluye la regulación del uso de básculas en los puestos de venta al peso, que deberán estar debidamente verificadas y calibradas conforme a la normativa vigente, reforzando así la transparencia y la protección de los consumidores.

La concejal del Área de Comercio, Hostelería y Consumo, Belén Romero, ha subrayado que estas medidas responden a una demanda compartida por el sector y los usuarios, y forman parte de una estrategia más amplia de modernización. “Llevamos tres años trabajando para que los mercadillos de Cartagena sean un modelo en sostenibilidad, limpieza, seguridad y comodidad”, ha señalado.
En el caso concreto de Cabo de Palos, el mercadillo ha experimentado una transformación notable en los últimos años, pasando de un formato más tradicional a un espacio renovado que convive hoy con la actividad comercial de su entorno, incluido el área de supermercados como Mercadona, en un escenario de mayor ordenación y diversificación comercial.
Las actuaciones impulsadas por el Ayuntamiento han permitido dotar al recinto de zonas de sombra, áreas de descanso para vendedores y visitantes, espacios específicos para contenedores de residuos y una zona de food trucks, además de campañas de concienciación sobre limpieza y sostenibilidad.
Según el Consistorio, estas mejoras reflejan un cambio de modelo que busca mantener la esencia del mercadillo tradicional de Cabo de Palos, pero adaptándolo a las nuevas necesidades de vecinos, turistas y comerciantes, en un entorno cada vez más integrado con la actividad económica del entorno urbano.

